Un año más, AIE ha participado en BIME-Bilbao con un panel, un workshop y dos showcases
IA generativa, identidad artística y soberanía cultural, en el panel de AIE en BIME-Bilbao 2026
Tato Latorre, productor musical; Lucía Martínez, CEO de la plataforma Breakevent; y Violeta Arnaiz, abogada especializada en propiedad intelectual, han sido los protagonistas de este foro.

Bilbao, 27 de octubre de 2026.- AIE ha estado presente un año más en BIME, feria profesional de referencia en el ámbito nacional que se celebra anualmente en Bilbao, con un panel, un workshop y dos showcases.
La Sala Creación ha acogido el panel IA generativa, identidad artística y soberanía cultural: ¿truco o trato? En él, Tato Latorre, productor musical y fundador de La Sucursal; Lucía Martínez, CEO de Breakevent; y Violeta Arnaiz, abogada especializada en propiedad intelectual de PONS IP, con la moderación de Alberto Arenal, jefe de Área de Innovación de AIE, analizaron cómo innovar sin perder el control de la identidad artística, qué relación guarda esta tecnología con la soberanía cultural y qué ocurre con los derechos de los artistas cuando los algoritmos replican sus voces y estilos. El debate partió de la necesidad de delimitar los usos de la IA y de la importancia de las decisiones de diseño a la hora de hacer valer los derechos de artistas y músicos.
Hablando desde su experiencia en el estudio, Tato Latorre reconoció que la IA ya forma parte del día a día de la producción: “Todos la utilizamos para un montón de cosas. El software que usamos para grabar ya la incorpora y es una ventaja para el flujo de trabajo”. El problema, en su opinión, llega con herramientas como Suno, que ofrecen resultados prácticamente acabados sin intervención humana, lo que lleva a dilemas éticos y a preguntarse dónde queda su trabajo. Por eso, la IA generativa le crea dudas. Latorre explicó que tiene la suerte de poder ser selectivo con las herramientas con las que trabaja y que, cuando detecta algo que suena a IA, intenta pararlo cuanto antes porque normalmente genera problemas a la hora de materializarlo: “Pido a los artistas que me pasen los temas a guitarra y voz”.
Desde el punto de vista jurídico, Violeta Arnaiz señaló que existe una tensión entre libertad y protección. Hasta ahora, explicó, se protegen la propia voz y las interpretaciones grabadas, pero el estilo no puede ser objeto de monopolio, ni se puede prohibir que alguien cante o toque en un determinado estilo. “La IA ha caído como un meteorito, tomando cosas que están protegidas, pero con los mecanismos legales actuales no podemos hacer nada”, advirtió. Aun así, recordó que las normas pueden cambiarse para proteger a los colectivos más vulnerables y que en Estados Unidos ya están surgiendo demandas basadas en la identidad artística. En este contexto, defendió que la perspectiva de los artistas e intérpretes tiene que estar en el debate.
Por su parte, Lucía Martínez puso el foco en la responsabilidad del sector tecnológico: las empresas tienen que conocer el marco de trabajo de la industria en la que operan. Para ella, es fundamental contar con un marco ético en el sector de la música y, por ello, destacó el valor del Código de Buenas Prácticas sobre IA generativa, promovido desde GenAIE, unidad de análisis sobre IA y música. Según afirmó, “el Código tiene en cuenta diferentes puntos de vista, lo que hace que tenga sentido para la industria”, algo que contribuye a generar un entorno de confianza empresarial. Además, subrayó que la IA generativa está tocando toda la cadena de valor y que aparecen nuevas cuestiones relevantes que no solo afectan a los artistas. En este sentido, Martínez resaltó que el Código, que actualmente se encuentra en fase de preadhesiones y se presentará el próximo 25 de noviembre, “se concibe como un proceso abierto y abierto a aportaciones de todos los agentes”.
Por último, Violeta Arnaiz dejó varios consejos prácticos para los artistas. En materia de contratos, insistió en dejar muy clara la finalidad, sin ambigüedades, recogiendo exactamente lo que se autoriza a hacer: “Mucho cuidado con lo que firmamos”. Recordó además que el consentimiento para el uso de la imagen y la voz siempre es revocable y que la voz puede registrarse como marca sonora, una fórmula que, aunque no es un instrumento específico para proteger una voz, puede servir como refuerzo.
Workshop, showcases y premio AUPA!
Asimismo, AIE ha promovido otras actividades dentro del marco de BIME. Desde el Área de Innovación de AIE, Diego Zavala impartió el workshop ¿Dónde está el dinero de mis derechos como artista?, una sesión práctica para entender cómo funciona la recaudación de los derechos de remuneración en la industria musical actual: qué tipos de derechos existen, dónde se generan y cómo se gestionan a través de las entidades de gestión colectiva.
Y en estas citas de referencia para la industria, no puede faltar la música de grupos de AIEnRUTa-Artistas, que, en esta edición, llegó de la mano de Restinga y Amor Líquido, quienes presentaron sus trabajos en la Sala Bilborock.
Restinga, artista hispanomarroquí, presentó Free Baby, su debut, un trabajo que conecta la raíz de la música árabe con la electrónica contemporánea y el hyperpop.
Amor Líquido, por su parte, se define como el adalid del art-punk en español y la banda generacional más deslenguada de su escena, con un mensaje fresco y visceral.
Como colofón de la participación de AIE en BIME 2026, el director de Relaciones Comerciales y Difusión de Negocio de AIE, Pedro Gómez, ha entregado el premio AUPA! en la categoría Artista a María José Llergo, como reconocimiento a su aportación a la música española.





